El pasado lunes me descubrí tarareando a Fito Páez mientras me maquillaba para ir al trabajo. Oírme cantar a las 7 de la mañana, un lunes, me sorprendió agradablemente. Hacía tanto tiempo que no me sonreía en el espejo que no me había percatado de que mis ojos vuelven a brillar, que he perdido cinco kilos y que estoy realmente guapa y atractiva.
Con el ánimo aún titubeante, me incorporé al trabajo hace dos semanas y mi gran sorpresa fue la actitud comprensiva y de apoyo de todos los que me rodean, sin palabras, con miradas, con abrazos, con sonrisas. Me han dado mi tiempo, me han dejado ir a mi ritmo, retomando paulatinamente el pulso del continuo estrés del departamento en el que estoy. A la semana, estaba totalmente al cien por cien, con las pilas recargadas a la máxima potencia. Un viajecito de trabajo para un seminario más o menos interesante, hizo que terminase de integrarme totalmente a la vida profesional.
Yo pensaba que todos pensaban que había recaído en mis adicciones, de ahí mi ausencia temporal. Todo lo contrario. La vida no deja de sorprenderme, y saber que tus compañeros te apoyan y valoran mi esfuerzo personal, mi abstinencia, me reafirma aún más en que lo estoy haciendo muy bien. Sí.
Paralelamente, el lunes noche, Aitana se puso en contacto conmigo. Hacía un año de lo nuestro. De mi primera vez con una mujer, con mi niña grande. Y ellla no lo había olvidado. Nueva sorpresa de la vida. Hablamos y hablamos, reímos, recordamos, volvimos a reír. Todo fluía como si no hubiese pasado el tiempo, y las palabras nos llevaron al deseo, y el deseo nos llevó a los mimos, y los mimos desembocaron en un orgasmo compartido telefónicamente.
Hemos recuperado la amistad, el vínculo afectivo, la conexión mental que siempre había estado ahí, latente, pero con la firme convicción de no volver a vernos en persona, porque, de alguna manera, ambas somos adictas una a la otra, y eso nos destruiría.
Vuelvo a ser la de siempre. Atrás quedó el autismo, la ansiedad, la oscuridad, el abismo. Esta catarsis ha renovado mi ilusión, mis proyectos, mi vida.
Retomo también el blog, renovado también (que por cierto, no sé que habré tocado, pero han desaparecido todas las imágenes).
Nada mejor que una fuerte crisis, que una mudanza de piel, para volver a dirigir el timón de mi vida, sin craving, sin prisa, pero sin pausa, como las estrellas…